jueves, 29 de agosto de 2019

Resumiendo, la lectura es...

Les dejo un resumen de lo conversado en clase sobre Lectura:
La lectura es un proceso activo a través del cual construimos significados, pues cada lector tiene intereses personales (qué leer), objetivos de lectura (para qué leer) y lo hace en determinadas circunstancias (cómo leer). Por lo tanto, cuando leemos:
1. Formulamos y verificamos hipótesis de lectura.
¿De qué se tratará el texto? ¿Qué saberes tendrá el emisor? ¿Qué saberes, creencias, códigos en común da por sentados en su destinatario? ¿Cuál será su género discursivo?
2. Apelamos a nuestros conocimientos previos.
¿Qué sé del tema? ¿Qué aporto a este texto de lo que sé? ¿Qué de mis creencias e ideología? ¿Qué me interesa más de este texto? ¿En qué me enfocaré según mis objetivos? 
3. Utilizamos habilidades de lectura (competencia lectora)
¿Cómo monitoreo la información? ¿Subrayo lo más importante? ¿Distingo ideas principales de las secundarias? ¿Soy capaz de identificar el tema principal de cada párrafo a medida que progresa la información? ¿Reconozco estructuras textuales, es decir, distingo una trama explicativa de una argumentativa y, en este sentido, distingo información de opinión? ¿Soy capaz de glosar o parafrasear la información? ¿Cómo la resignifico según mis conocimientos previos y según mis intereses y objetivos?
La lectura es, pues, un recorrido dentro del espacio del texto, que es modificado por el lector. Es, además una práctica social, puesto que siempre se da en el marco de una situación comunicativa determinada. 
En relación con la lectura de textos académicos, un lector competente debe ser capaz de controlar procesos cognitivos, conocer las características comunes de este tipo de textos así como los rasgos que le son propios. Es necesario, pues, reconocer la situación comunicativa en la que este tipo de textos se produjo. Para eso, son siempre útiles las siguientes preguntas:
1. ¿En qué ambito circula este texto? ¿A qué área del saber corresponde?
2. ¿En qué lugar y en qué época se ha producido?¿Qué marcas del texto me ayudan a reponer el contexto (artísticas, científicas, ideológicas, tecnológicas...)?
3. ¿Qué imagen de enunciador o destinador se construye en el texto (qué saberes maneja, desde qué ideología, con qué vocabulario o estrategias)? ¿Utiliza un registro formal o informal? ¿Es didáctico o sólo describe o narra? ¿Busca o no complicidad con el lector?
4. ¿A qué lector modelo o destinatario está dirigido? ¿Qué conocimientos previos debe tener el destinatario? ¿Apela a su complicidad, a su ideología, a sus creencias? ¿Explica o argumenta?
Una vez situados en el contexto, abordaremos el texto con más seguridad y estaremos en condiciones de desarrollar nuestras habilidades de lectura: reconocer ideas principales, asociar con los conocimientos previos, resumir, parafrasear, realizar gráficos, interpretar, asociar con otros textos, reescribir... Que no es otra cosa que leer, no es otra cosa que construir significados.
Hasta la próxima.